No han sido de lo mejor estos días, pero siempre queda una esperanza, un rallito de luz al cual aferrarse y depositar nuestra fé.
No se por qué pasan las cosas tampoco sé como enfrentarlas, no sé cuando llegarán o cuando acaban. Sólo sé que debo luchar hasta el final aunque es fácil tropezar y muy difícil acertar. Pero siempre habrá algo a lo cual me aferre para que con más energía y ganas pueda seguir.
Siempre hay algo, a veces invisible, de aferrarse... sólo hay que cerrar los ojos y escuchar qué quiere decir el viento
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