| A un señor se le caen al suelo los anteojos, que hacen un ruido terrible al chocar con las baldosas. El señor se agacha afligidísimo porque los cristales de anteojos cuestan muy caros, pero descubre con asombro que por milagro no se le han roto.Ahora este señor se siente profundamente agradecido, y comprende que lo ocurrido vale por una advertencia amistosa, de modo que se encamina a una casa de óptica y adquiere en seguida un estuche de cuero almohadillado doble protección, a fin de curarse en salud. Una hora más tarde se le cae el estuche, y al agacharse sin mayor inquietud descubre que los anteojos se han hecho polvo. A este señor le lleva un rato comprender que los designios de la Providencia son inescrutables, y que en realidad el milagro ha ocurrido ahora. Historia verídica-Julio Cortázar Algunos sucesos son inevitables, a veces las cosas tienen que ocurrir a pesar de que nos protejamos. Simplemente hay cosas que tenemos que experimentar, aunque duela, aunque tengamos miedo, aunque no queramos que ocurra. |
Siempre hay hechos que se olvidan pero siempre quedan los que no se pueden olvidar
lunes, 4 de agosto de 2014
El milagro ocurre porque así tiene que ser
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